¿Cómo te dicen tus cercanos, algún sobrenombre?
Principalmente Javi, aunque también algunos me dicen Khakovs.
¿Casado, en pareja o con hijos?
En pareja y sin hijos… aunque con tres gatos que a veces demandan casi la misma atención.
¿Cómo fue tu primer día en Geoblast?
Fue intenso, como todo primer día: mucha información, nombres, procesos y conceptos nuevos que aprender. Además, para mí significaba entrar a un área con términos y cálculos que no manejaba previamente. Recuerdo especialmente la buena disposición de varios colegas que desde el comienzo se dieron el tiempo de explicarme, enseñarme y ayudarme a entender este nuevo mundo. Eso hizo que la adaptación fuera mucho más entretenida y que desde el primer momento sintiera que había mucho espacio para aprender y aportar.
¿Tienes alguna mascota? ¿Cuál es su nombre?
Sí, tengo tres gatos: Khiro, Mochi y Jojo. Básicamente ellos mandan en la casa y yo me encargo de pagar las cuentas, comprarles comida y financiar sus caprichos.
Cuando eras niño, ¿cuál era tu trabajo ideal?
Desde chico siempre me llamó mucho la atención todo lo relacionado con tecnología y computadores. Quizás en ese momento no sabía exactamente cómo se llamaba el trabajo que quería hacer, pero sí tenía claro que quería crear cosas, entender cómo funcionaban y resolver problemas. Aunque también tuve otra etapa bastante distinta: quería ser piloto de avión de combate en las FFAA.
¿Qué es eso que tus compañeros no saben sobre ti?
Fuera del trabajo tengo un lado bastante gamer. Además, como hobby, me gusta ir a circuitos a correr de manera amateur y, de vez en cuando, salir al campo a manejar por caminos rurales. Probablemente algunos ya conocen alguna de esas facetas, pero creo que no todos.
¿Cómo afrontas los nuevos desafíos laborales?
Primero intento entender bien el problema antes de lanzarme directamente a buscar una solución. Después lo divido en partes más pequeñas, investigo, pruebo distintas alternativas y voy iterando hasta encontrar el mejor camino. Si hay algo que no sé, tampoco tengo problema en preguntar o apoyarme en otras personas del equipo. De hecho, los desafíos nuevos son los que más me motivan: soy bastante competitivo y disfruto mucho más enfrentar algo complejo, aprender y buscar cómo resolverlo que quedarme en la rutina del día a día.